Fotocomedor

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sábado, 23 de julio de 2016

Un universo de la Nada

Todas las estructuras que podemos ver, como las estrellas y las galaxias, fueron creadas  por fluctuaciones cuánticas de la nada.
Aún sin creer en milagros, cuando observas los cielos, eres capaz de sentir, de ver, un cierto orden del universo y entonces puedes sacar dos conclusiones:
La primera, que han compartido multitud de científicos desde Galileo a Newton y hasta nuestros días, es que ese orden, esas leyes, han sido creadas por una inteligencia divina, responsable, no sólo de la armonía universal sino también de nosotros mismos, pues estamos hechos según las enseñanzas, a imagen y semejanza de Él.
La segunda es que no existen más que esas leyes, única y exclusivamente, leyes que hemos descubierto en la Naturaleza y que requieren que nuestro universo exista, se desarrolle y evolucione sólo y exclusivamente como consecuencia de esas leyes ( Einstein se preguntaba si Dios había podido elegir entre diversas leyes).
La explicación del pasado, presente y futuro del Universo no procederán de la esperanza, ni el deseo, ni la revelación, ni la creación del pensamiento puro: procederá de la exploración misma de la Naturaleza. Nos gustará o no, responderá a nuestras expectativas o no, pero esto es lo que hay y mejor es aceptarlo. El trabajo y la indagación misma sobre la Naturaleza es donde se adquiere el sentido, sin por qué y para qué, sólo y exclusivamente el cómo.
Es extraordinariamente significativo el hecho de que un universo de la nada, surge de una manera, no sólo natural, sino inevitable y que además es cada vez más coherente con todo lo que ya sabemos. La física y la cosmología asumen el reto de dar explicación suficiente de la afirmación  de que algo surgido de la nada, es un acto original de creación y la explicación científica resolverá esta cuestión de manera satisfactoria y sin lagunas lógicas.
Sin duda parece razonable imaginar que, a priori, la materia no puede surgir espontáneamente del espacio vacío, de forma que algo en este sentido, no puede surgir de la nada. Pero si tenemos en cuenta la dinámica de la gravedad y la mecánica cuántica, se halla que esta concepción del sentido común deja de ser verdadera. La existencia de energía en el espacio vacío, descubrimiento que ha sacudido nuestro universo cosmológico, refuerza un aspecto del mundo cuántico, de la gravedad cuántica, que será el fundamento que se dará cuenta de ese salto de la “nada” al “algo”.

Este libro desborda argumentos científicos para acercarnos a la comprensión de que es perfectamente posible un universo de la nada y respira por todos costados la convicción de que sin la ciencia, todo sería un milagro, pero con ella queda la posibilidad de que nada lo sea.




2 comentarios:

  1. Y si siempre ha existido? Y si todo es una forma de energía con mayor o menor vibración, siendo la vibración más lenta lo que denominamos materia y la más rápida y menos densa lo que denominamos mente? ...., es curioso cómo la filosofía se avanzaba a la ciencia, o mejor dicho, que hoy la ciencia esté llegando a las mismas conclusiones que la filosofía hermética!

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  2. Es un salto , digamos no justificado, que la ciencia se acerque a la filosofia hermética. En sí mismo, lo de hermetismo es contradictorio a la esencia de la filosofia. En la hermética hay mucha palabrería. La filosofía no se adelanta ni se atrasa a la ciencia porque esta tiene, desde el siglo XVI su propio método: el científico. Lo que hace la filosofía es preguntarse sobre los fundamentos del discurso científico. Las diversas disciplinas de nuestro conocimiento no reflexionan sobre sí mismas; la filosofía es la disciplina que sí lo hace, sobre sí misma y sobre las demás.

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