Los refranes en el Quijote son usados a troche y moche,
sobre todo por parte de Sancho, que es la sabiduría popular andante, pero los
usa a tiempo y destiempo y no pocas veces pone de los nervios a Don Quijote.
Dejo las referencias sobre los refranes que he recogido en mis apuntes y unos cuantos de ellos interpretados, recogidos en una exposición muy oportuna en el centro cívico de Can Verdaguer, a cargo de un cervantista llamado Francisco Morales
-Paréceme, Sancho, que
no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la
mesma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquel que dice:
«Donde una puerta se cierra, otra se abre». (I Parte, Capit. XXI).
–No más refranes,
Sancho, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu
pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en
refranes y que te vayas a la mano en decirlos; pero paréceme que es predicar en
desierto, y castígame mi madre, y yo trómpogelas.
–Paréceme –respondió
Sancho– que vuesa merced es como lo que dicen: "Dijo la sartén a la
caldera: Quítate allá ojinegra". Estáme reprehendiendo que no diga yo
refranes, y ensártalos vuesa merced de dos en dos.
–Mira, Sancho
–respondió don Quijote–: yo traigo los refranes a propósito, y vienen cuando
los digo como anillo en el dedo; pero tráeslos tan por los cabellos, que los
arrastras, y no los guías; y si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que los
refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de
nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito, antes es
disparate que sentencia. Pero dejémonos desto, y, pues ya viene la noche,
retirémonos del camino real algún trecho, donde pasaremos esta noche, y Dios
sabe lo que será mañana. (II Parte, Capít. LXVII).
—También, Sancho, no
has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles, que,
puesto que los refranes son sentencias breves, muchas veces los traes tan por
los cabellos, que más parecen disparates que sentencias.
—Eso Dios lo puede
remediar —respondió Sancho—, porque sé más refranes que un libro, y viénenseme
tantos juntos a la boca cuando hablo, que riñen por salir unos con otros, pero
la lengua va arrojando los primeros que encuentra, aunque no vengan a pelo. Mas
yo tendré cuenta de aquí adelante de decir los que convengan a la gravedad de
mi cargo, que en casa llena, presto se guisa la cena, y quien destaja, no
baraja, y a buen salvo está el que repica, y el dar y el tener, seso ha
menester.(IIParte, Capit. XLIII)