Fotocomedor

Fotocomedor

domingo, 13 de mayo de 2012

Asomandose a la ciencia





Tengo un pequeño librito titulado “Una pequeña historia para entender el Universo”, de Hubert Reeves, que obtuve vía Agrupación Astronómica de Sabadell de la que soy socio, más bien socio protector porque utilizo muy poco sus medios, que son muchos. Desde que estoy en tiempo “libre” me faltan horas para atender mis ganas de hacer, lo cual reafirma mi carácter, o condena, de ser aprendiz de todo y maestro de nada.

Al grano. El libro surge de la conversación de Astronomía de un abuelo y su nieta, conversación que yo veo, en el tiempo, como una conversación con mi nieto. Todo llegará. Hay un capitulo que se titula “La naturaleza está estructurada como la escritura”. La didáctica utilizada debería servir para explicar cómo funciona la ciencia. Los hombres se han hecho preguntas sobre la naturaleza y las respuestas no eran satisfactorias. Los truenos de las tormentas no eran los gritos de enfado de un dios de las alturas. Personajes más en la imaginación que en la realidad, eran insuficientes para explicar acontecimientos, por ello, algunos griegos miraron de cara a la propia naturaleza y a ella le preguntaron para encontrar las respuestas en ella misma. Las respuestas eran como mínimo más interesantes y algo más satisfactorias: los eclipses eran una interposición de la Luna entre el Sol y la Tierra, por ejemplo. Las pruebas eran más convincentes y sobre todo la capacidad de determinar el futuro de los acontecimientos hace que las respuestas científicas sean bastante más creíbles. No son otra religión. Son más creíbles. ¿Por qué digo esto? Porque siempre existe la duda. La duda se impone de tal manera que cuando las preguntas sobre la naturaleza no tienen respuestas suficientemente satisfactorias, entra el sistema en crisis de tal manera que se producen los cambios de modelo, o en palabras de un científico llamado Khun, se produce un cambio de “paradigma”. Pero este método de interrogar a la naturaleza y responder con pruebas convincentes es precisamente el método científico, que obviamente ha tenido muchísimo éxito desde los tiempos de los griegos como Thales, Anaximandro, etc, verdaderos científicos de su tiempo. Ya no hablo de éxito del método a partir del XVI, por cierto interesantísimo. Ya hablaré de él.

¿Qué le diríamos en persona a aquéllos científicos griegos si nos preguntaran sobre nuestro conocimiento?. Aquí está el quid de la cuestión y que debe hacer reflexionar mucho: responderíamos “La naturaleza está estructurada como la escritura”. Expliquémoslo.

Tengo un papel delante y escribo la letra “R”. No tiene significado todavía. Añado la letra “O”. Seguimos igual. Añado la letra “J” y después la “O” y ya tengo un significado; el color “ROJO”· Pues bien, este aparecer del significado se llama propiedad emergente. Podemos añadir ahora palabras, frases, paráfragos, discuros enteros, hasta la complejidad si se requiere de nuestro conocimiento. Cada escalón de construcción desde la primera letra añade una propiedad emergente. Esta es nuestra estructura de comunicación.

¿Dónde está el paralelismo entre la estructura de la naturaleza y la escritura? Ejemplo: el agua está formada por átomos que como son como letras; dos átomos de oxigeno y uno de hidrógeno, que libres son una cosa y juntos en una molécula son otra propiedad emergente. A la sal le ocurre lo mismo con el cloro y el sodio. Entonces: los primeros escalones son los átomos y las moléculas son las palabras, escalas más arriba. Escala de naturaleza igual a la escala de la escritura, con sus diferentes escalones de complejidad a medida que vamos ampliando la mirada, desde lo más pequeño, a lo más grande. La física actual sigue intentando encontrar las primeras letras de esta escritura, las partículas fundamentales de toda esta estructura, es decir, la duda todavía sigue presente en nuestros fundamentos. Éste es el principio de reflexión que quería señalar y añado: ¿Es correcta la analogía empleada para la explicación? ¿Sería más correcto decir, como decía mi admirado Galileo, que la naturaleza habla en lenguaje matemático y gracias a ello él descubre sus leyes?. ¿O somos notros los que ponemos esas estructuras lógicas en la naturaleza? Buen tema para ir despejando dudas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario