Fotocomedor

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sábado, 14 de julio de 2012

Europa,Europa...


El sueño laico y razonable de una Europa de las ciudadanías, parece que se aleja cuando no hace mucho parecía próximo, al mismo tiempo que veremos como saltan a la palestra la pasión de las patrias y fronteras hostiles, las que echarán de su territorio a millones de desplazados víctimas de la crisis económica.

Ese espacio que imagino también es el espacio de la fallida izquierda, el espacio más exactamente de la fallida socialdemocracia tal y como la entendíamos después de la II Guerra y más acá. La socialdemocracia (partidos y sindicatos comunistas y socialistas incluidos) ha cambiado el lenguaje propio, ése lenguaje que ha configurado y configura todavía en algunos casos el  concepto de sociedad de bienestar, conseguida con el sacrifico de la mayoría de los trabajadores,  y se lo ha regalado a los lobos neocapitalistas en forma de discurso único. Los puñeteros mercados, sin cara, sin rostro, no son más que el archisabido sistema capitalista acompañado ahora de la irracionalidad desbocada de unos cuantos inútiles y peligrosos especuladores que conforman lo que podemos identificar como “el poder” y que pone en peligro nuestra convivencia, nuestro derecho a la justicia, nuestras ansias de igualdad, nuestra enseñanza pública, nuestra sanidad universal,  y que si seguimos así pondrá en peligro hasta la propia democracia por dejarla vacía de representación y participación ciudadana, en una imagen parlamentaria que da la sensación de teatro del malo. Vemos a nuestros políticos como saltimbanquis intentando gustar, dar confianza, a la voracidad capitalista, regalando nuestro modelo social ¿hasta cuándo? De lo que no hay duda es que las medidas actuales darán “sus frutos”. Repito: "sus" frutos.

Y mirando para dentro, para cada uno de nosotros ¿qué queremos? ¿seguimos teniendo espacio, tiempo y medios para modificar, controlar y regular el sistema capitalista o sólo queda la posibilidad de subvertirlo? La decisión es de vértigo, pero no nos podemos quedar en la idea de “lo que no queremos” y nos hemos de esforzar en la idea de “lo que queremos”.

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