Fotocomedor

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domingo, 20 de octubre de 2013

Esas manos

Él dice: “Es mi mano la que entrega el sobre a la señora De Cospedal”.
Ella dice: “Tiene una forma de contar la realidad que no se corresponde con la realidad”.

Bárcenas habla de “mi mano”, esa parte del cuerpo unida al extremo inferior del antebrazo que está provista de unos dedos habidos de agarrar, sujetar, obtener algo, algunas cosas, como por ejemplo sobres, como por ejemplo sobres con dinero, siendo esta función de la mano una de las más delicadas que realiza el cuerpo, como por ejemplo cuando garrapiñamos y convertimos la mano en garra de ave que rapiña. Tienen buena mano para dar y recibir. Los dos tienen buena mano para el dinero. Bárcenas no habla de la mano en sentido figurado. Habla de la mano física que entrega, de la mano física que se arquea o alarga para sentir mediante ella la sensación electrizante que da el fajo. Manos y más manos han manejado los billetes, los sobres, para llegar a esa entrega en mano, entregadas manos de corrupción, esa erótica de lo clandestino, esa emoción de lo prohibido y esa sensación poderosa del dinero en mano. Tiene ese momento material algo de nostalgia que el resto de mortales no compartimos pues, en lo referente al dinero, todo es demasiado virtual. En el caso de Bárcenas, en el caso de Cospedal, en el caso digo, hay una liturgia de entrega como en las cartas, en la que uno adquiere la posición de repartir  y el otro, que es “mano”, recibir. Mala mano aprehendiendo el sobre, mala mano recibiéndolo. Mano dura, mano larga, mano libre, mano sucia, mano muerta, manos llenas.

Y tras esas manos, esos cuerpos. ¿Cuáles  y cómo eran los gestos agradecidos, los gestos cómplices?¿había un rictus en los labios de ella?¿en los de él?¿hubo en algún momento ese íntimo rubor que padecen los conscientes de una indecencia?¿se compensaba un posible reproche del alma con la imagen todavía no comprobada de un billete encima del otro hasta alcanzar una altura suficiente para que hiciera amanecer una sonrisa satisfecha?¿los movimientos  de dar y recibir fueron rápidos, como a escondidas, o hubo cierta obscena exhibición en los momentos anteriores de la entrega? ¿qué grado de distinción les otorgaba esa capacidad de dar y de recibir dinero, de dar y recibir poder ante sus propios ojos, ante los ojos del Dios que ambos seguramente veneran?¿era la mano maldita, la izquierda, o la venerable derecha, la que intervino en el trasiego? Todos estos detalles son importantes porque son los detalles que configuran la realidad, una realidad a todas luces interpretable según De Cospedal que acostumbrados como nos tiene a los trabalenguas, la realidad de Bárcenas no era realidad. Los sentidos de Bárcenas no le dejaban percibir la realidad. Los sentidos de De Cospedal sí le permitían percibir la realidad, de ahí que difieran en la manera de contarla. Ambos dos realmente son insufribles como manipuladores.

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