Fotocomedor

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domingo, 16 de agosto de 2015

Ratos de agosto

Vuelve el aire del pueblo a hacer de las suyas. Fotografiando  un campo que se hace infinito llevaba los recuerdos en una mochila invisible. Repasaba y repasaba momentos que quedaron interrumpidos hacía exactamente un año. Pero la sensación seguía intacta. Las calles y el volver de cualquier esquina me recordaban lo que fui y lo que soy. Por si no me hubiera dado cuenta seguía mi nieta en brazos, fundidos en un abrazo que para ella era pura comodidad y para mí un añadido de achaque que me corría la espalda, prueba inexorable del paso del tiempo.
Pero ese aire inigualable, que decía cosas de me mí y de los míos, pasados y antepasados, y presentes, seguía cruzado por una luz compañera en esas mañanas relucientes, frescas y agradecidas. Y por la tarde me traía nubes amenazadoras que eran la representación de una inminente amenaza que ya en mi niñez provocaban un miedo radical. En mi pueblo, las tormentas se producen encima de los tejados. Fue bajo una tormenta apocalíptica cuando dejamos el pueblo para emigrar.
Superados los traumas infantiles hice fotos al enorme contraste natural de cielo y tierra en esa hora que los fotógrafos llaman azul. Un arco iris tímido señalaba el aguacero violento que cayó en el pueblo de al lado, Castronuño, provocando la rotura de la carretera que une los dos pueblos. A las fotos que he añadido les falta la temperatura, el olor y el sonido quieto del campo. Es una gozada "cazar" imágenes en esas tierras y esos cielos.
Queda nuevamente el pueblo atrás y quedan de nuevo los recuerdos interrumpidos, pero sólo un año, un suspiro si lo piensas.





4 comentarios:

  1. Fotografiar la infancia. Compartir esas sensaciones con los tuyos.
    No conozco el ritual, no tengo "pueblo". Lo percibo emotivo.
    Carme pegada a ti, sintiendo, oliendo, notando tu origen .... uno de los suyos.

    Un abrazo, amigo

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  2. Cada año trato de evitar que esas sensaciones me las robe el paso del tiempo. Abrazo amigo.

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  3. Cada vez estoy más convencido de que equivocaste tu profesión, las imagenes y las palabras emanan de tus entrañas. Vuelve al pueblo cada año, eso si, a los pocos días cuando mengüe la poesía regresa entre nosotros con tu filosofía.

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