Fotocomedor

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domingo, 7 de junio de 2015

Vida

Uno lee, y no poco, y te encuentras antes o después, con autores que son capaces de sintetizar en un párrafo un profundo sentimiento que en algún momento del pensar te ha atravesado de parte a parte. Me ha ocurrido con "El Mar" de John Banville. La literatura nos regala las verdades más intensas sobre lo que pasa, sobre lo que nos pasa.

"Se supone que la vida, la auténtica vida, es una lucha, una acción y una afirmación inagotable, la voluntad embistiendo con su cabeza roma contra la pared del mundo, cosas por el estilo, pero cuan­do vuelvo la vista atrás me doy cuenta de que la mayor parte de mis energías se dedicaron siempre a la simple búsqueda de cobijo, de comodidad, de, sí, lo admito, un rincón acogedor. Comprenderlo se me hace sorprendente, por no decir escandaloso. Antes me veía como una especie de bucanero, enfrentándome a todo el que se me ponía a tiro con un alfanje entre los dientes, pero ahora me veo obligado a reconocer que me engañaba. Esconderme, pro­tegerme, guarecerme, eso es lo único que realmente he que­rido siempre, amadrigarme en un lugar de calor uterino y quedarme allí encogido, oculto de la indiferente mirada del sol y de la severa erosión del aire. Por eso el pasado su­pone para mí un refugio, allí voy de buena gana, me froto las manos y me sacudo el frío presente y el frío futuro. Y, no obstante, ¿cuál es la verdadera existencia del pasado? Después de todo, no es más que lo que fue el presente una vez el presente ya ha pasado, no más que eso. Pero vaya."


Polar

Uno de estos dos brillantes objetos de cielo se está moviendo a bastante velocidad.
A la derecha está la famosa estrella Polar. A pesar de que tan sólo ocupa la posición 45 de las estrellas más brillantes, “Polaris” es famosa porque parece estacionaria. Una vez encontrada, siempre la reconoceremos en la misma dirección. Esto es porque el polo norte de la Tierra —denominado Polo Norte Celeste— apunta cerca de la estrella Polar. Como véis, el punto que marcaría la proyección del eje terrestre está un poquito alejado de la Polar (Polo Norte Celestial).
A la izquierda, a unos diez millones de veces más cerca, está el cometa Lovejoy, que cambia notoriamente la posición en el cielo cada hora. Designado oficialmente C/2014 Q2 (Lovejoy), esta bola de nieve en desintegración se encuentra de visita procedente del Sistema Solar exterior y sólo aparecerá cerca de la estrella que nos marca el norte durante unas semanas más. La fotografía se hizo la semana pasada a finales de Mayo.
He recogido la información a través de mi Agrupación Astronómica de Sabadell.



jueves, 21 de mayo de 2015

Universo



Aquí dejo una entrada que nos permite ver las distancias de nuestro universo conocido. Las magnitudes se dan en años luz y se trata de no confundir los billion en inglés con los billones nuestros. Un "billion" de años luz son "mil millones" de años luz.
Estoy alucinando con mi curso de cosmología.

viernes, 8 de mayo de 2015

Mar


El mar
(P.Neruda)

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético, circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Mirlo en primavera

Hace algunas primaveras una pareja de mirlos hicieron su casa en nuestra ventana. Fueron 25 dias siguiendo y viviendo el acontecimiento. La Naturaleza tiene sus leyes y asistimos a ellas sin poder modificarlas.








martes, 5 de mayo de 2015

Cosmología

Hoy mismo comienzo un curso de Cosmología en la Agrupación Astronómica. Yo no puedo ser un aficionado astronómico al uso, por medios y por tiempo, pero me conformo con poder contemplar el enorme desarrollo científico de esta disciplina desde la antigüedad que ha afectado y afecta a nuestra concepción de lo humano en relación a todo lo que nos rodea.
Un precursor fundamental de la cosmología ha sido Platón y de su obra Timeo podemos extraer los postulados que fueron durante siglos y siglos, hasta llegar a Copérnico, el eje explicativo de la mecánica celeste, es decir, la explicación de los movimientos de los astros observados en el cielo.
Podemos decir que Platón sentó las bases conceptuales sobre las que los estudios astronómicos debían fundamentarse. Estos postulados son los siguientes:
1.- La Tierra, que sin duda es esférica, está inmóvil y en el centro de todo (es lo que llamamos geoestaticismo y geocentrismo).
 Si se lee el Timeo no se ve taxativamente esta afirmación pero toda la tradición posterior así lo entendió.
2.-Todos los movimientos de los astros que vemos han de ser circulares y uniformes.
3.- Los astros no pueden tener otro movimiento o cambio que ese movimiento circular.
Si se tiene en cuenta el concepto de las ideas platónicas, el cielo era la parte material que más se acercaba a ellas y por lo tanto tenía un carácter divino. Las ideas eran eternas e inmutables así que el movimiento que mejor expresaba esas propiedades era el circular y uniforme.
Estos principios conforman el cuerpo axiomático que condicionó a todos los astrónomos hasta el siglo XV. No se discutieron nunca y lo cierto es que todas las explicaciones de los movimientos estelares buscaron la forma matemática y geométrica de explicar lo observado en el cielo. Se trataba por tanto de responder  a esta pregunta: ¿qué tipo de movimiento circular y uniforme es el de los planetas que hace que a nosotros nos parezca que se mueven de una manera diferente? Es decir, los planetas cumplen la condición divina de circularidad y uniformidad, sólo que a nuestros ojos parece otra cosa, por ejemplo, el movimiento de Marte se ve como va avanzando sobre el fondo del cielo durante un tiempo, luego retrocede en su camino y luego vuelve a tomarlo (retrogradación). Había pues que buscar el modelo geométrico que diera explicación de la disonancia entre lo que se define y lo que se observa. La ciencia aquí aparece como muy instrumentalista ya que se busca justificar y salvar mediante modelos matemáticos y geométricos los fenómenos observados. Ptolomeo, en el siglo segundo, daba cuenta bastante precisa de todos esos movimientos que desde el punto de vista del observador, daba igual que la Tierra estuviera inmóvil y lo demás girara a su alrededor a que fuera el Sol el quieto y nosotros los que nos moviéramos.

Espero disfrutar no sólo de esta cosmología platónica y las que le siguieron hasta Einstein y su enorme revolución de la Física.

lunes, 4 de mayo de 2015

Recuerdo


Profunda alegría de oír por teléfono la voz de mi amiga. Golpeada por la arbitrariedad del destino ella ya puede hablar de la vida, ya deja de hablar de la muerte de lo que más quiere una madre. Su tono de voz me transportó enseguida a una parte de mí ya lejana en el recuerdo. Tras ponernos al día de sentimientos y quehaceres cotidianos, al despedirme, con un abrazo de corazón, me quedó un nudo de congoja.
Es tremendo. Das una mirada atrás y puedes contar tu vida probablemente en unas pocas frases, cuatro reflejos débilmente cogidos por otros tantos finísimos hilos que una distracción los rompe o los lleva al saco del olvido. El tiempo va actuando como una ventolera en campo abierto y aquellos recuerdos, aquellos trozos de memoria que nos conforman, corren como trotamundos en tierra yerma. Todo se vuelve más plano y sin abrigo. Todo apunta a cierta desolación. Deberíamos aceptar que somos un relato, un relato corto que cuando nos lo contamos, o lo contamos, lo hacemos con algo de bonanza, limando aristas y tratando de dejarlo con la intensidad de un cuento, uno de esos de héroes aunque sean de los cotidianos. Al pronto es difícil  responder a la pregunta que te haces o te hacen de ti mismo. ¿Qué digo? ¿Qué puedo decir que fuera más allá de ser un manojo de años y de miedos; que fuera más allá de comprobar mi ingenuidad y mis errores; que fuera más allá de sentir lástima por el tiempo perdido y por tanta mediocridad? Además creo haber tenido el empeño de conseguir cosas como si fueran a ser para siempre y definitivamente mías, sin ser consciente de que nunca están seguras, que nunca están ganadas eternamente, que un segundo evapora y cambia la vida. No, el tiempo pasado ya no cuenta y sigo manteniendo la dudosa certeza de que ahora sí, ahora sé más, ahora no cometería esos mismos errores, sin darme cuenta que este hoy es el ayer de un mañana que enjuiciará estas convicciones presentes como fútiles, tontas, inútiles.

Espero que en un nuevo encuentro, en un nuevo diálogo con mi amiga no me haya abandonado del todo la memoria y pueda evitar que ocurra que no sólo no tenga respuestas sobre mí mismo sino que tal vez no tenga ni preguntas.