Fotocomedor

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miércoles, 13 de junio de 2012

El Rapto de Europa



¿Hay algo más irreal que el lenguaje de este gobierno? ¿Hay algo más irreal que las intenciones de la política económica que se persigue? ¿Hay algo más irreal que los fundamentos de la doctrina puesta de moda por las grandes oligarquías político-financieras?.

Lenguaje. Somos víctimas del engaño más burdo, enrevesado y zafio, del lenguaje que hay en política y por supuesto no es exclusivo del PP, pero ahora le toca: se hace justo lo contrario de lo que se afirma, con el añadido  de que se hace por nuestro bien, por el bien común. ¿Que se hace por el bien común? ¿Qué inyectar miles de millones a los bancos, sin ninguna garantía, ni supervisión, ni nada de nada, que nos asegure que se abrirá de inmediato el crédito a la economía real (empresas, familias), es por el bien común? ¿Que el rescate, no es rescate y no afectará a la macroeconomía? Pero si lo que  está haciendo este gobierno prácticamente es un golpe de Estado porque no tiene nada que ver con su propio programa y  promesas y acabaran en las posiciones más carcas imaginables, incluso tratándose del modelo actual del Estado de las Autonomías. ¿O es que debemos resignarnos a aceptar una democracia en la que sistemáticamente se  incumplan los programas de los partidos? Si no se pueden aplicar los programas, se dimite. Eso ya lo debía haber echo el anterior gobierno de Zapatero cuando estaba cargándose las líneas básicas de su programa. Resulta que quien gobierna, no manda (por electoralismo) y quien manda, no gobierna. Es muy perversa esta situación. No es de extrañar entonces que pongamos tecnócratas, que no se pringan electoralmente, al frente de los gobiernos (Italia,Grecia). Dá qué pensar este punto por lo que tiene de consecuencias para la calidad democrática.

Si te repasas las frases y citas, de hace cuatro días como quien dice, te saltan los colores de vergüenza ¿Es que hablar claro nos resta confianza o todo lo contrario?. Por ahora lo que sí es real es que la confianza interna y externa adquiere valores inconmensurables. Para superar crisis ¿qué nos impide legalmente coger por el cuello a los Botín y decir que suelten la pasta recibida y marcar políticamente el interés de los préstamos dirigido a familias y empresas? ¿La legalidad de Maastricht? Pues la cambiamos, y esto no es una afirmación superficial. A corto plazo se puede hacer un Banco Central Europeo que dependa directamente de los gobiernos y punto. Eso sí que mataría de una puñetera vez la estrategia sobre “la confianza” de los mercados.

Política económica. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?. Venimos de una burbuja inmobiliaria de cuya culpabilidad moral, profesional, económica, también política, la tienen los grandes especuladores que mueven flujos de capital a su antojo (¿cuántos millones de responsabilidad tienen los bancos alemanes en nuestra burbuja?). Venimos del mayor escándalo de gestión de las cajas y banca privada que hayamos tenido jamás y si se nos ocurre pensar seriamente en soluciones ¿cómo vamos a ignorar el análisis y las responsabilidades derivadas? ¿De qué va este gobierno para impedir la investigación, a quién quieren salvar?¿qué “confianza” ponen en peligro?.

Seguimos estando en una política económica  marcada por Alemania, es decir, la líder carismática de la austeridad y el recorte que algunos economistas demuestran como radicalmente equivocada si no tiene incentivos al empleo, por tanto el tema es puramente ideológico. Curiosamente fueron los alemanes  de los primeros en saltarse a la torera los límites de déficit y deuda que se fijaron en Maastricht y nadie les echó un rapapolvo y aprovecharon el tirón. Ahora son ellos los que imponen a los demás las reglas ¿qué quiere decir esto?. Ni más ni menos que están jugando con el futuro de Europa, quiere decir que están aplicando políticas de castigo a todos los “dudosos socios del sur”, (Grecia se hubiera salvado al principio si hubiera voluntad política pues era un problema del 2% de la economía europea) quiere decir que Alemania está apostando por una Europa con niveles de competitividad a la altura de los emergentes asiáticos, es decir están raptando a la vieja Europa y están construyendo una nueva a base de arrasar lo conseguido en derechos y libertades conquistados. Alemania es en este momento la clave del cambio y del derrocamiento de los valores típicos de la “sociedad del bienestar” , cuando lo que deberían hacer son políticas de solidaridad si lo que quieren es salvar a Europa, aunque a la Merkel le cueste el puesto en las elecciones, pero eso sería hacer política, eso sería tener liderazgo político europeo ¿o es que piensa tener ese liderazgo con los socios molestos fuera?. Muy peligroso lo veo. Desde el punto de vista económico ciertamente el proyecto europeo arrancó en los 90 con cierto desastre, no digamos ya el punto de vista  político. Sólo se ha conseguido la unidad de la moneda pero sin los instrumentos básicos para actuar sobre ella. Ayer mismo oí de un representante cualificado del PSOE que advirtió al mismísimo Felipe González de que sin unificación monetaria, fiscal y sin Tesoro Central Europeo el Tratado de Maastricht que iba a firmar podría caer en algún momento. Hemos seguido por tanto adelante con una Europa a trancas y barrancas no sujeta por un proyecto político común. El único que podría tal vez salvarnos en estos momentos.

Pero está la “doctrina”. Aquí está la madre del cordero: la política neoliberal. Tengo la certeza de que esta doctrina dará al traste con la Europa que hemos conocido. Una Europa en el camino histórico de su unificación política sobre la base de ciertos valores: humanos, democráticos, equitatividad, menor disparidad en la composición social y de clases, etc. Este tremendo peñazo de la especulación financiera en medio de la vía de lo que hemos llamado “sociedad del bienestar” nos hará descarrilar definitivamente hacia no se sabe qué, pero lo están deseando los mercados: niveles de competitividad de locura que conlleva el arrastre de los derechos sociales, lucha por una competitividad irracional que compense el enorme empuje emergente del poder asiático, al que seguro ya le debemos una pasta gansa, lo mismo que EEUU. Mientras tanto, la competitividad exigida a nivel local europeo tiene un nombre: Alemania. Sin intentar demonizarla por su historia, está claro que es la guía carismática de este movimiento, es la guía que impone ritmos, normas, cumplimientos, fiscalizaciones, y todo el aparato necesario para seguir la marcha en defensa de sus intereses, primero, y luego ya veremos dónde queda el “euro”, el social, el político, el económico.

Tengo la sensación de estar en un mundo irreal. Literalmente utópico en el sentido clásico de utopía: del griego “ou”,no, y “topos”, lugar. Es decir estamos fuera de lugar, fuera de sitio, fuera de la economía real, la que sostiene generalmente el trabajo y el lógico reparto de bienes. Cuántas veces se utiliza el término utopía con carácter peyorativo para despreciar alternativas sociales y políticas, desprecio acompañado con un gesto condescendiente por la ingenuidad de las propuestas, por la ilusión  de las propuestas, sin saber que a veces funcionan como motor imperceptible de los cambios profundos. Nuestro papel es resistir con la lucha necesaria hasta que podamos construir una izquierda nueva que compense el desaguisado provocado por el discurso único de la derecha neoliberal. En este momento sería ideal para la existencia de Europa pero ni siquiera la socialdemocracia europea tiene la misma voz.

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