Fotocomedor

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martes, 22 de enero de 2013

Oratio De hominis dignitate



El gran humanista del Renacimiento italiano, Giovanni Pico della Mirandola, hizo un discurso interesante como fase previa o presentación a una gran obra que contenía 900 tesis sobre el saber humano. Este discurso es el que se conoce como Discurso sobre la Dignidad del Hombre (Oratio De hominis dignitate), y en él coloca al hombre en el centro del mundo pero haciendo hablar a Dios.

Dice en este cortecito que me ha parecido oportuno:



“-Oh Adán, no te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni una prerrogativa peculiar con el fin de que poseas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemente elijas y que de acuerdo con tu intención obtengas y conserves. La naturaleza definida de los otros seres está constreñida por las precisas leyes por mí prescriptas. Tú, en cambio, no constreñido por estrechez alguna, te la determinarás según el arbitrio a cuyo poder te he consignado. Te he puesto en el centro del mundo para que más cómodamente observes cuanto en él existe. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y soberano artífice de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses. Podrás degenerar en los seres inferiores que son las bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en las realidades superiores que son divinas.”

 

Pues bien, en eso estamos, tenemos la libertad para regenerarnos, pero no, degeneramos en lo de las bestias, con la corrupción y pringando esta estrechita democracia. Me bastaría con regenerarme en realidades superiores, no hace falta que sean divinas.

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