Fotocomedor

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sábado, 5 de enero de 2013

Paso a paso



Paso a paso, inexorablemente se va cumpliendo el programa neoliberal de estos que gobiernan y que mandar, lo que se dice tener el mando, lo tienen otros. No obstante, al rebufo de la crisis, se llevan por delante, con un programa demoledor, derechos sociales, civiles, laborales, constitucionales incluso, aunque lo constitucional esté ahora, en algunos aspectos, un poco roñoso.

El programa de enseñanza, la cantinela más rancia de derechas, la más ideológica, tira adelante con su único consenso y cómo no, con toda esa panda de obispos de cartón piedra, agradecidos y con las manos rojas de frotárselas gracias a la garantía de poder que les aseguran estos que mandan. Esos hipócritas infinitos seguirán al cuidado de nuestras almas y salvaguardando nuestra moral como si sólo ellos entendieran del asunto. La religión metida en el tuétano, eso sí que es futuro.

El programa en sanidad es un verdadero ataque a las clases populares y no tiene tan siquiera la habilidad técnica o matemática para justificarla. De lo que se trata es de implantar a rajatabla, casi neuróticamente, la transformación de lo que nos queda de sanidad pública en privada. Para hacer negocio, para repartirse los enfermos más baratos y rentables. Y, mal rayo los parta, van ganando. Contra la huelga de sanidad se pide la regulación del derecho de huelga. Al paso que vamos no habrá nada que regular porque efectivamente no quedará ley regulable. Este despotismo (“queremos garantizar la sanidad universal y de calidad”) que nos insulta cada día en esos medios de comunicación arrodillados, acabará pintando un cuadro social en el que figuraremos mutilados de derechos.

El programa en justicia, aplicado por el más megalómano e impresentable político de derechas de este país, dibujará una justicia de alta alcurnia donde las oportunidades de amparo de los más débiles, quedará arrasada para que no se gaste tanto en tanta garantía.  Con garantizar a los que tienen garantías ya es suficiente.

Todo ese atajo de sinvergüenzas más allá y más acá de nuestras fronteras que no han acabado en la cárcel, que arrasan con derecho a la vivienda, que engañan a las viejas y viejos de nuestro país, que no sueltan privilegios, que aumentan productividades, rentabilidades, beneficios actuales y futuros, siguen escondidos tras los matojos de los mercados, decidiendo nuestra vida cotidiana. Ya pueden cantar misa tantos impresentables.

Nuestra sociedad camina por senderos que acabarán en las formas más insolidarias e injustas que parecía que teníamos olvidadas. Se volverá a la sociedad en que la caridad sustituirá a los siempre precarios objetivos de justicia, solidaridad, igualdad. Ahora le toca a la jubilación, para matarnos de asco. Intentaremos, como siempre, defendernos y resistir.

Así que en 2013 será para rematar. Y los reyes magos no nos lo arreglarán.

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