Fotocomedor

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sábado, 7 de septiembre de 2013

Independencia es la palabra

Sigo perplejo con la constatación del crecimiento independentista en Cataluña.Eso quiere decir que si a estas alturas no he podido entenderlo es que mi capacidad para analizar este tema es baja o sencillamente nula. No descarto cierto desapego y alejamiento del asunto.El independentismo no ha sido nunca santo de mi devoción, fundamentalmente porque las fuentes de las que he bebido en esta materia han sido federalistas y tiendo a proyectar mi deseo, aquello que me gustaría, en una realidad que se muestra a contrapelo.
El independentismo y su transversalidad a la hora de movilizar a personas de diversos credos ideológicos y de diversos estatus sociales se me hace difícil de tragar, con eso quiero decir que un movimiento independentista vacio de modelo social o económico no me despierta casi ningún interés, excepto en aquellos aspectos, vamos a llamar sentimentales, auténticos, que configuran la identidad de los pueblos, su sentir más genuino. Estos aspectos son los que creo que se manipulan más fácilmente y de ahí mi desconfianza para los partidos que nunca han tenido en sus programas objetivos independentistas, ya sean de derechas o izquierdas. Y me repatea la idea de convertir las elecciones en plebiscitarias, o lo que es lo mismo, a jugar al sí o el no, sin más ni más.
Manifiesto mis respetos por aquellos que dibujan coherentemente su horizonte hacia el independentismo y que además le dan contenido. Pero me asquean esos advenedizos que han creído que se podían subir al carro independentista sólo porque algunas variables políticas o económicas les puede dar rentabilidad electoral.Además se les irá de las manos y eso, socialmente hablando, es peligroso.Mi horizonte más claro es el de la justicia social, el de la lucha por la igualdad, el de la defensa de las cosas que nos son comunes y que son el pilar básico para la solidaridad. Es el horizonte que la consigna privatizadora a todos los niveles nos está  arrasando. Y los responsables de esas consignas no son sólo los de "fuera" sino también, y no veas cómo, los de "dentro".

En este artículo se aportan algunas claves para la reflexión y comprensión del campo político que hoy se juega en Catalunya.

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