Fotocomedor

miércoles, 17 de agosto de 2016
Boveda
Los campos de mi pueblo pueden confundir a los sentidos. Una aparente monotonía cromática te exige buscar los matices de la tierra arada, de los campos segados, de los ocres plenos de luz, de los cielos infinitos sin una sola nube. Estas tierras hablan al alma, te llenan de serenidad y te regalan el perfume seco y quieto de los días de verano. Queriendo o sin querer, estas tierras forjan un carácter, informan de sus gentes y aprecio cada día más esta diferencia, haciéndola mía.
sábado, 23 de julio de 2016
Un universo de la Nada
Todas las
estructuras que podemos ver, como las estrellas y las galaxias, fueron
creadas por fluctuaciones cuánticas de la nada.
Aún sin
creer en milagros, cuando observas los cielos, eres capaz de sentir, de ver, un
cierto orden del universo y entonces puedes sacar dos conclusiones:
La
primera, que han compartido multitud de científicos desde Galileo a Newton y
hasta nuestros días, es que ese orden, esas leyes, han sido creadas por una
inteligencia divina, responsable, no sólo de la armonía universal sino también
de nosotros mismos, pues estamos hechos según las enseñanzas, a imagen y
semejanza de Él.
La
segunda es que no existen más que esas leyes, única y exclusivamente, leyes que
hemos descubierto en la Naturaleza y que requieren que nuestro universo exista,
se desarrolle y evolucione sólo y exclusivamente como consecuencia de esas
leyes ( Einstein se preguntaba si Dios había podido elegir entre diversas
leyes).
La
explicación del pasado, presente y futuro del Universo no procederán de la
esperanza, ni el deseo, ni la revelación, ni la creación del pensamiento puro:
procederá de la exploración misma de la Naturaleza. Nos gustará o no,
responderá a nuestras expectativas o no, pero esto es lo que hay y mejor es
aceptarlo. El trabajo y la indagación misma sobre la Naturaleza es donde se
adquiere el sentido, sin por
qué y para qué, sólo y exclusivamente
el cómo.
Es
extraordinariamente significativo el hecho de que un universo de la nada, surge
de una manera, no sólo natural, sino inevitable y que además es cada vez más
coherente con todo lo que ya sabemos. La física y la cosmología asumen el reto
de dar explicación suficiente de la afirmación de que algo surgido de la
nada, es un acto original de creación y la explicación científica resolverá
esta cuestión de manera satisfactoria y sin lagunas lógicas.
Sin duda
parece razonable imaginar que, a priori, la materia no puede surgir espontáneamente
del espacio vacío, de forma que algo en este sentido, no puede surgir de la
nada. Pero si tenemos en cuenta la dinámica de la gravedad y la mecánica
cuántica, se halla que esta concepción del sentido común deja de ser verdadera.
La existencia de energía en el espacio vacío, descubrimiento que ha sacudido
nuestro universo cosmológico, refuerza un aspecto del mundo cuántico, de la
gravedad cuántica, que será el fundamento que se dará cuenta de ese salto de la
“nada” al “algo”.
Este
libro desborda argumentos científicos para acercarnos a la comprensión de que
es perfectamente posible un universo de la nada y respira por todos costados la
convicción de que sin la ciencia, todo sería un milagro, pero con ella queda la
posibilidad de que nada lo sea.
sábado, 9 de julio de 2016
Dolor
No son refugiados porque no les hemos dado refugio. ¿Hasta dónde llega nuestro miedo que lo convertimos en inconsciencia y olvido?. Seguiremos añadiendo frustraciones a la Historia por nuestra incapacidad de sentir y paliar el dolor ajeno.
domingo, 12 de junio de 2016
Inmigrantes
“Ya no podemos permitirnos tomar del pasado lo que era bueno y llamarlo
sencillamente nuestra herencia, despreciar lo malo y considerarlo simplemente
como un peso muerto que el tiempo, por sí solo, sepultará en el olvido” *.
No, ya no podemos hacer eso porque no podemos olvidar el gemido que rasga
en nuestra puerta y en nuestra conciencia, que no suena más allá y tan lejos de nuestra perdida Europa para permitirnos
despistar o ponernos de perfil ante nuestra miseria moral. Gimen e imploran
cerca, muy cerca de nuestra puerta miles de gargantas de hombres, mujeres y
niños que no nos van a permitir olvidar lo malo y mal del trato a los
inmigrantes, porque el tiempo, por sí solo, no lo borrará de nuestros ojos,
nuestros oídos, nuestra memoria.
*Hanna Arendt, “Los orígenes del
totalitarismo”
Amor
No pocas veces
se encuentra uno enfrentado en un espontáneo coloquio a la pregunta de qué es
el amor, pregunta socrática donde las haya que cuenta con la dificultad para definir fiablemente, objetivamente, este término eterno. Fuera más fácil
descubrirlo por la vía del sentir y así acaba generalmente la búsqueda de la
definición por una entrega jubilosa a definir qué es hacer el amor.
En estas cosas
estaba cuando al poco tiempo descubro un texto de Foucault que arranca con las
utopías, aquellos lugares inaccesibles en los que el cuerpo se borra,
seguramente por su perfección, deseo ilimitado, y desembocando en la
conciencia de sus contornos, su densidad, su presencia, su humanidad.
Cercando una posible definición, según el filósofo, “valdría decir que
hacer el amor implica sentir que el cuerpo propio se cierra sobre sí mismo, que
por fin se existe fuera de toda utopía con toda la densidad de uno entre las
manos del otro: bajo los dedos del otro que te recorren, tu cuerpo adquiere una
existencia; contra los labios del otro tus labios devienen sensibles; delante
de sus ojos entrecerrados nuestro rostro adquiere una certidumbre y hay, por
fin, una mirada para ver tus pupilas cerradas. Al igual que el espejo y que la
muerte, el amor también apacigua la utopía de tu cuerpo, la acalla, la calma,
la encierra en algo así como una caja que después sella y clausura; es por eso
que el amor es tan cercano pariente de la ilusión del espejo y de la amenaza de
la muerte. Y, si a pesar de esas dos peligrosas figuras, nos gusta tanto hacer
el amor, es porque cuando se hace el amor el cuerpo está aquí”.*
Humano, muy
humano.
*( Michel Foucault, “Topologías”, Fractal nº 48, enero-marzo, 2008, año XII, volumen XIII, pp. 39-62.
martes, 7 de junio de 2016
Selección
¿Qué tiene una fotografía para que pienses que puedes compartirla?. Sólo la agradable sensación de que cualquier otro la disfrute movido por parecida sensibilidad y sentido al contemplarla. Desde ese punto de vista, ofrecerla es un acto de generosidad. Quien no la reciba como tal me adelanto a pedir perdón....no quisiera importunar.
domingo, 5 de junio de 2016
Futuro

Si amar
es estar atento, procuraré estarlo, para intentar un presente más sereno, más amigable, más sabio.
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