Fotocomedor

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domingo, 11 de marzo de 2012

Movimientos en escena


Pues sí, he estado en la manifestación de hoy contra la reforma laboral. ¿Por qué? Por ser la única posibilidad de expresarse ante la prepotencia de este capital que pretende salir de la crisis con un radical recorte de los derechos de los trabajadores. ¿Podría salirse de la crisis de otra manera? No desde el discurso del capital financiero, no desde el discurso neoliberal, no desde la derecha y el poder. ¿Podría salirse de la crisis atacando los privilegios de los que han sido origen responsable de esta situación? Pues claro que sí, pero lo que nos estamos jugando son modelos sociales radicalmente difgerentes. PÑorque radical resulta la diferencia que encontramos entre el discurso neoliberal y el socialdemócrata. Nos encontramos entre la regulación de los mercados  o la regulación de los derechos de los trabajadores. El poder ha decidido que seamos nosotros los que soportemos el sacrificio, que estemos además convencidos que ésa es la racionalidad, el sentido común que nadie pone en duda, que sea el eficaz instrumento para ser competitivos y crear puestos de trabajo. La consigna del PP es clara: se crearán puestos de trabajo a costa de la servidumbre incondicional de la clase trabajadora  que se convertirá así en puro objeto desprovisto de derechos sociales, laborales y por qué no también civiles. En eso vamos a quedar, en puñetera fuerza de trabajo sin derechos para mejor engorde y recebo de las clases dominantes y afines especulativos. Porque existir, existen clases, es más, a partir de ahora ésa frontera entre clases estará mucho mejor definida, mucho mejor santificada, mucho mejor justificada ideológicamente. Rajoy tiene razón: no hay nada que negociar porque lo que nos jugamos es el sí o el no, el blanco o el negro, el modelo social a fin de cuentas, y lamentablemente esta dialéctica nos la tienen ganada, estamos sin discurso, estamos sin ideología, estamos huérfanos y por eso mismo estamos en pura representación de lucha.

 Ciertamente he asistido  a la manifestación con la convicción de la representación e iré a la huelga general  de la misma manera, es decir iremos a la huelga para no ganarla, porque no hay intención de ganarla, ya que es más que evidente que si fuéramos a ello pondríamos patas arriba las reglas de juego, ésas reglas de juego que no pasan precisamente por ser las de transparencia democrática, ésas reglas que se ocultan a la población porque dependen de otros. Y los sindicatillos, bastante tienen con mantenerse con esa patética política de subsistencia. Como Rajoy les dé la mesa de negociación que piden puede que sea para peor en cuanto les enseñe los presupuestos y la parte que les toque del pastel.

Quiero pensar que la derrota de Merkel y de Sarkozy  mueva un poco las fichas del tablero, aunque sea Holland quien las ponga en  juego, pero desde luego,  poco más podemos esperar de este sistema, cada día más injusto, cada día más precario, cada día más voraz, cada día mas inseguro y chantajeado. Y os juro que no hecho de menos en absoluto a Zapatero y sus políticas vacías, quiero decir con eso que lo importante no ha estado, no está, en el bipartidismo. La apuesta de futuro se presenta negra.

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