Fotocomedor

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martes, 3 de diciembre de 2013

Qué es la vida

El otro día fui a una conferencia que David Jou, catedrático  de Física de la Materia Condensada, de la UAB, daba en la Agrupación Astronómica con el sugestivo título de ¿qué es la vida?. La pregunta en sí misma no era cualquier cosa y daba la sensación de que definirla iba ser difícil e inabarcable. Tal vez por eso había expectación (lleno a tope y yo sentado en el suelo, a esta edad) y estoy convencido que no se colmó el deseo de la mayoría. No porque el conferenciante no hiciera una exposición absolutamente rigurosa del tema, que lo hizo y bien, pero la frialdad de la química y las fórmulas  orgánicas no dan para responder el ansia de nuestra intuición. Como casi siempre, interesa más lo que no sabemos que lo que sabemos. Sabemos que acercarnos a la vida es acercarnos a la enorme diversidad y por tanto complejidad de su significado, lo difícil es responder a los ¿por qué?. Sencillamente a veces no hay respuesta. ¿Por qué la vida parece un mero acontecimiento más de la interacción de la materia? ¿por qué la vida se reduce a tránsito de una generación hasta llegar a una muerte?¿por qué la vida se afana en elegir moléculas grandes y complejísimas en lugar de ser simples y pequeñas? ¿por qué 20 aminoácidos esenciales, ni uno más ni uno menos? Todo parece una casualidad desde el punto de vista darwiniano. Pero a todo ese mecanicismo, movimiento celular, generación, degeneración, etc, ¿no le falta algo de poética? ¿cómo explicar, cómo definir más allá de la materia, esto que nos ocurre? ¿alma? ¿espíritu? ¿de dónde? No tengamos miedo a no saber. Tengamos miedo a no interesarnos.
Algunos han respondido a la pregunta: fisiólogos, biólogos, químicos, científicos, filósofos, etc., y lo hacen con conceptos que yo diría explicables pero también inexplicables. Dicen: “la vida es una manera de organizar el caos”, es “una fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee” (DRAE); “aquello por lo cual  un ser se nutre, crece y perece por sí mismo” (Aristóteles). Megalis y Drogan se atreven  así: “La vida es una exuberancia planetaria, un fenómeno solar. Es la transmutación astronómicamente local del aire, el agua y la luz que llega a la tierra, en células. Es una pauta intrincada de crecimiento y muerte, aceleración y reducción, transformación y decadencia. La vida es una organización única”. Miles de millones de años para hacer el salto cualitativo de un tipo de célula a una más compleja y llegar hasta hoy, ése hoy que desde la complejidad orgánica es capaz de preguntarse a sí mismo por sí mismo y por todo lo demás.

Con mi ignorancia para responder a la pregunta de qué es la vida tendría que hacer algo tan sencillo como si me preguntaran qué es la luna: señalaría con el dedo. Dejo para otra ocasión, en torno a la pregunta de qué es la vida, el referirme a un poco de metafísica, o un poco de literatura, no todo será material, digo yo, es poco poético.Para vivir es tan necesario un sentimiento como una fórmula matemática. Entre ambas iremos viviendo, que como bien se sabe, es gerundio.


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